¿Por qué el azúcar es tan adictiva?

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Jabib Char

Si alguna vez has sentido que no puedes dejar de comer tu chocolate favorito, no estás loco. Es probable que éste y otros alimentos que normalmente consumes contengan un alto nivel de azúcar y otros químicos que generan en ti un deseo irrefrenable por seguir comiéndolos. Si has escuchado que el azúcar es adictiva, tampoco es una locura. Pero, ¿de dónde ha salido toda ésta información? Cada día la ciencia se aproxima más a demostrar los efectos adictivos que genera el consumo excesivo de azúcar y los problemas de salud que provocan en el ser humano. En éste artículo vamos a examinar porque el azúcar puede llegar a ser adictiva y que dice la ciencia al respecto.

El problema viene del refinamiento

El principal problema de las sustancias adictivas proviene de su refinamiento. Por ejemplo, los indígenas en Bolivia han masticado la hoja de coca por cientos de años y nunca han tenido problemas con ello. Sin embargo, una vez que se refina la hoja de coca, aparecen los problemas. El refinamiento genera una mayor concentración de las sustancias que componen la planta. Cuando las hojas de coca se refinan se convierten en un polvo blanco, que puede tener una concentración de los ingredientes activos de las hojas, 100 veces mayor con respecto a la planta original.

En el caso del azúcar blanca refinada, se tiene una concentración 10 veces mayor con respecto al azúcar de caña – su fuente original. Para que nos hagamos una idea de las diferencias veamos un ejemplo concreto. Para que una persona obtenga 80 gramos de azúcar – ésta es la cantidad promedio de azúcar que consume una persona que lleva una dieta occidental – necesitaría masticar 2 libras de caña de azúcar. Esto resulta muy improbable, ya que sería un trabajo muy dispendioso. Además, debemos considerar que la caña de azúcar también aporta un conjunto de nutrientes adicionales, caso contrario al azúcar blanca refinada, que solo provee calorías vacías.

El punto de la felicidad

Otro factor que agrava la situación del azúcar – aparte de que es una sustancia altamente estimulante, refinada y concentrada – es que en algunos países la industria de alimentos ha logrado determinar, en ciertos productos, la cantidad de azúcar específica que los hacen más atractivos para el paladar. En la industria alimentaria existe un término conocido como The Bliss Point o El Punto de la Felicidad, que hace referencia a la cantidad exacta de azúcar, grasa y sal que hacen que un producto llegue a su punto más sobreestimulante para los sentidos.

The Bliss Point determina el punto en donde se le puede agregar la mayor cantidad de azúcar posible antes de que el producto sea demasiado dulce. Estos alimentos hiperpalatables – altamente estimulantes para el paladar – generan una mayor respuesta positiva en nuestro sistema de recompensa, desarrollando el escenario perfecto para crear una adicción.

La naturaleza adictiva de la comida

La primera vez que consumimos un alimento nuevo se activa el mecanismo de recompensa del cuerpo, y se elevan los niveles de dopamina. Pero con el paso del tiempo la respuesta de dopamina va disminuyendo, hasta que ya no se activa con ese mismo alimento. La naturaleza funciona de ésta manera para inducirnos a buscar distintos tipos de alimentos. Antiguamente, esto nos permitió obtener una dieta variada y así obtener todos los nutrientes que necesitábamos, ya que con pocos alimentos no se logra.

Pero con el azúcar sucede algo distinto, algo parecido a lo que sucede con las droga. Cuando consumimos azúcar se libera una descarga de dopamina en el cerebro, mucho mayor a la que se experimenta con otro tipo de alimentos, como cereales integrales, frutas, verduras, grasas o proteínas. Asimismo, el azúcar no pierde éste efecto estimulante con el paso del tiempo – se sigue liberando una descarga de dopamina en el cerebro – lo mismo que sucede con las drogas. Es decir, el cerebro siempre percibe al azúcar como un alimento novedoso y va a mantener su atención en ella, por encima de otros alimentos.

Éste comportamiento cerebral es similar al de una persona adicta a la cocaína, llevándonos a ignorar otro tipo de alimentos que pueden proveernos de otros nutrientes esenciales. Otro factor que no juega a nuestro favor, es que la naturaleza nos programó para preferir instintivamente alimentos dulces, ya que la mayoría de alimentos dulces no son venenosos. En tiempos primitivos este mecanismo nos permitió lograr una tasa de supervivencia mayor.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Esta información no sugiere que todo el mundo que consuma azúcar va a desarrollar una adicción hacia ella. Sin embargo, si nos invita a reflexionar sobre nuestro consumo de azúcar y sus consecuencias para nuestra salud. Por lo tanto, lo importante es limitar nuestro consumo de azúcar y optar por una dieta de alimentos en su estado natural, que contengan todo su valor nutricional intacto, y que no hayan sido refinados o procesados.

Jabib Char

Ingeniero Industrial
Escritor

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